La travesía de la inmigración japonesa a Bolivia y su excepcional aporte al país.

Durante la última década, el sushi se ha puesto de moda entre los bolivianos; esto es apenas un rasgo de la influencia de la centenaria colonia japonesa en Bolivia.



En febrero de 1899 un buque zarpó del puerto de Yokohama con 790 japoneses y atracó en Perú. Allí se dedicaron a la agricultura. El acercamiento geográfico de ambas civilizaciones no logró derribar el distanciamiento cultural. La principal barrera era el idioma. Habría que esperar a una segunda generación para que el bilingüismo la derribara.

En busca de condiciones de vida más dignas, en agosto de 1899 un grupo de 93 japoneses parten de Perú hacia Bolivia. Navegan por el lago Titicaca en un barco a vapor hasta Puerto Pérez en territorio boliviano. Desde ahí inician una caminata en dirección a Sorata, un centro de distribución de caucho.

Llegan el 23 de septiembre de 1899 a su destino final San Antonio en La Paz, donde trabajan de siringueros.

Alrededor de 1908 ingresan los primeros japoneses a Riberalta. La fiebre del caucho (1879- 1912) atrajo la mano de obra de los inmigrantes nipones al noreste de Bolivia. Valiéndose sólo de dos implementos, en una mano el valor para abrirse camino en la inhóspita selva y en la otra la perseverancia para forjar un lugar de permanencia. El ahorro, su espíritu visionario y disciplina convierten años más tarde a los japoneses en dueños de prósperos emprendimientos.


Contribuciones.

Las relaciones diplomáticas con el país asiático datan de 1914, sin embargo, se produjo una ruptura en 1942 durante la segunda guerra mundial. Incluso el gobierno boliviano llegó a deportar a 29 ciudadanos nipones a Estados Unidos, donde existían campos de concentración para japoneses. El año 1952 se restablecen las relaciones diplomáticas entre Japón y Bolivia.

Gracias a la relación ininterrumpida desde el 1952 que se mantiene con el gigante asiático, actualmente Bolivia es uno de los principales países abastecedores de zinc y plomo para la industria japonesa.

El sentimiento de gratitud de los inmigrantes nipones, se refleja a través de las contribuciones al desarrollo socioeconómico de Bolivia. En 1978 La Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) llegó a Bolivia. Este apoyo en proyectos como infraestructura, salud, educación y medio ambiente, simbolizan los fuertes lazos que mantienen ambos países.

En la actualidad hay más de 1200 voluntarios japoneses en territorio nacional.

El año 2018 el gobierno japonés otorgó 38 millones de dólares para el proyecto de la carretera a Okinawa. El ministro de Estado para Asuntos Exteriores de Japón señaló en una entrevista para el diario La Razón que era el mayor monto de donación que Japón había otorgado en todo el mundo. “En total se tiene registrado alrededor de 850 millones de dólares en donaciones y 1.020 millones como cooperación financiera reembolsable” señaló Kyoko Koga, embajadora de Japon en Bolivia para El Diario.

Los llegados desde el país del Sol Naciente impulsaron el cultivo de trigo y se ganaron con esfuerzo la fama de excelentes arroceros. “Santa cruz ha crecido mucho económicamente. En términos de agricultura la migración japonesa aporta bastante un ejemplo de ello es el desenvolvimiento de la región de Okinawa” expresó el cónsul de Japón Mikio Katayama.

La superficie terrestre de Bolivia es tres veces más grande que la de Japón. No obstante, sus limitaciones geográficas del país asiático no son un problema y se destaca por su prosperidad tanto económica como social. El señor Hugo Komori, expresidente de La Sociedad japonesa en La Paz comentó que:

“Para resurgir como Japón a Bolivia le falta educación. En Latinoamérica se debe salir de la educación esclavista. Si se forman niños que piensan en 20 años Bolivia puede superar a Japón y Estados Unidos”.

En la provincia Ichilo a 124 kilómetros de Santa Cruz de la sierra, se encuentra la colonia japonesa San Juan de Yapacaní. En julio de 1955 llegan 14 familias a esta región e inician el trabajo de preparación del terreno para sus plantaciones agrícolas. Dos años más tarde en 1957 se Funda la Cooperativa Agropecuaria Integral San Juan de Yapacaní (CAISY). En la actualidad, su producción de huevos representa aproximadamente el 25% del mercado interno y fue nombrada el año 2009 capital del arroz.

Por otro lado, está Okinawa que se ubica a 80 kilómetros del noreste de la capital cruceña. El nombre de Okinawa es debido al lugar de procedencia de los colonos japoneses. El 1956 se fundó la Cooperativa Agropecuaria Integral Colonias Okinawa Ltda. (Caico). Gracias a su destacable producción de trigo es reconocida como la capital triguera de Bolivia.



Exhibición histórica

Según datos de la embajada japonesa, en Bolivia existen alrededor de 3.000 japoneses residentes y más de 10.000 descendientes. Por esta razón, se inició el año pasado una exposición itinerante en todo Bolivia para conmemorar los 120 años de la inmigración japonesa. La Exhibición Histórica de la Inmigración Japonesa en Bolivia se encuentra en Santa Cruz hasta el 16 de febrero en la Casa de la Cultura “Raul Otero Reiche”.

“El pueblo boliviano Recibió la migración japonesa calurosamente hace mucho tiempo. Es importante que junto a los bolivianos la generación de descendientes japoneses que ya se han enraizado en el país mantengan y fortalezcan armoniosamente los lazos” señaló el canciller Katayama.

En época de la segunda guerra mundial las relaciones diplomáticas de ambos países eran hostiles. Kumori explicó que el interés por la cultura japonesa es mayor en el occidente. “Al ser inmigrantes antes de la guerra nuestros padres se encargaban de cuidarnos y trataban que nos mimeticemos entre los bolivianos. En Santa Cruz tuvieron la suerte que son colonias nuevas y han vivido en un ambiente japoneses porque ambos padres hablaban japonés y les enseñaban” añadió Kumori.

La exposición sobre la migración japonesa en Bolivia, es una iniciativa de la embajada japonesa. Está abierta a todo el público cruceño y aquellos descendientes japoneses para que se interioricen sobre la llegada de sus ancestros a Bolivia.

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