Gerardo Suarez vuelve a las patallas del cine boliviano en "Mi socio 2.0"

La pequeña estrella de ‘Mi socio’. El que fuera pequeño coprotagonista de Mi socio junto a David Santalla, en Mi socio 2.0 es un adulto de bien que acompaña a una viajera.

IPor: Silvana Vincenti. El Deber.




Pasaron 15 años para que Gerardo Suárez vuelva a ser convocado a las filas del cine

¡Grillo! ¡Grillo!, gritaban sus fieles fans mientras viajaba con su caravana de producción por las rutas de Bolivia.

Ante ese llamado popular, los compañeros de elenco reían. El cariño estaba intacto, pero la memoria fallaba por una letra -después de 37 años- al recordar a ‘Brillo’ (Gerardo Suárez), el niño que protagonizó, en compañía de Vito (David Santalla), la película Mi socio, una de las más taquilleras y queridas en la historia del cine nacional.

El equipo se reencontró para hacer realidad el segundo filme, Mi socio 2.0. Todo fue ‘culpa’ de un post en redes sociales, del director, Paolo Agazzi, que nostálgico compartió una foto de antaño. A lo que Luis ‘Chucho’ Miranda propuso la secuela e insistió en elaborar un guion, tan coherente que fue imposible rechazarlo.

Además de los ya conocidos protagonistas, hay una nueva adquisición, Romaneth Hidalgo, en el papel de Camila, la hija de Vito. Ella debuta en actuación en cine. Será la compañera de travesía de Brillo, ahora hombre hecho y derecho.

Brillo, o Gerardo Suárez, con Mi socio 2.0 regresa a la arena de la actuación tras 15 años de ausencia, aunque ya antes había retornado, con timidez, al teatro, con un par de obras de David Santalla. Es que hoy está abocado al sector de la construcción.

Cuando nuevamente lo convocó Paolo Agazzi no pensó mucho, puso en riesgo su actual fuente laboral y se perdió varios meses montado en un camión y con una caravana de media docena de vehículos que componían el equipo humano y técnico del filme. Gerardo quería hacer las paces con la pantalla grande, de la que se alejó por mucho tiempo debido a algunos excesos.

“Es una alegría tan grande estar de vuelta y reencontrarme con el equipo de antes, pero además conocer una nueva generación de gente del cine”, se emociona.

Nostalgias del niño

Las dos veces que trabajó para la pantalla grande coincidieron con momentos trascendentales en su vida. En Mi socio tenía 12 años, obtuvo el permiso de sus abuelos para perderse por tres meses, escapando del divorcio de sus padres. Tuvo la suerte de que Agazzi y Santalla lo descubrieran en un concurso escolar de teatro. Pero él ya sabía de interpretar roles, desde muy pequeño hacía de payaso, titiretero, etc. en su natal Riberalta.

“Yo tenía 12 años y estudiaba en un colegio de curas jesuitas, en el Juan XXIII de Cochabamba, donde se realizó un festival de teatro intercursos y los curas invitaron a David Santalla, Paolo Agazzi y Óscar Soria, ya fallecido y guionista de la primera película, como jurados calificadores.

Me vieron actuar y gané el premio a mejor actor de ese festival; supieron que yo era camba, pero riberalteño, beniano. Mientras tanto había una comisión buscando niños en Santa Cruz, el coprotagonista tenía que ser cruceño. Pero vieron que yo encajaba perfectamente y me contrataron. No podía creerlo. Así fue como adelanté mis exámenes y me embarqué en esa aventura de tres meses de filmación. Me fui a filmar con el equipo de Ukamau”, recuerda Gerardo.

Fue esa la incursión en el cine lo que le abrió más puertas. Tras coprotagonizar Mi socio, le llegaron ofertas, fue parte de las filas de Safipro en varias producciones, estuvo en programas de TV, en conducción y como parte del equipo técnico, y también fue modelo publicitario.

La secuela, Mi socio 2.0, coincidió con una época feliz para Gerardo. Está metido de lleno en una iglesia que lo ayudó a alejarse de los excesos, recuperó a su familia, disfruta a sus dos hijos y a su pequeña nieta y ha retornado al oficio que desde niño lo apasiona, la actuación.


“Vi la primera película después de mucho tiempo y sentí nostalgia, me enterneció.

La vi y entendí por qué la gente le ha tenido tanto cariño, por la ternura del niño, su mensaje de amistad, de integración entre bolivianos. La miré con nuevos ojos, comprendí otras cosas y me alegré mucho, como me he alegrado todos estos años cuando la gente me ha reconocido, gente de todas partes de Bolivia”, dice ‘Brillo’ (no Grillo).

Una de las cosas que más emociona a Gerardo es que el destino le permitiera, pasados 37 años, que sus compañeros sigan sanos, salvos y listos para la secuela.

“Es un milagro de Dios, Santalla ha salido de problemas bien serios de salud, ahora se lo ve enterote haciendo teatro y en unos días presentará dos obras a la vez. El 10 estará en Santa Cruz para la premier. Es obra de Dios”, dice conmovido.

La primera participación del actor en Mi socio le valió un premio internacional en 1983, el Catalina de oro al mejor actor protagónico en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, en Colombia.

Para Gerardo la primera película tiene su encanto; pero reconoce que en la secuela el mensaje es totalmente diferente, va en contrarruta con el machismo.

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